RENTABILIDAD económica de la acuaponía familiar de autoconsumo en España.
Parte de la información contenida en este artículo divulgativo se ha obtenido de los resultados de investigaciones aplicadas que realizaron conjuntamente la asociación Plantío Chinampa y la ETSIA (Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica) de la Universidad de Sevilla. Dichos resultados se plasmaron en las publicaciones científicas que se mencionan al final de este artículo en el apartado “fuentes de información”.
Hace muchos años que en Plantío Chinampa nos propusimos conseguir un objetivo: poner en marcha un sistema o instalación acuapónica para el autoconsumo familiar que fuera económicamente RENTABLE… Tras muchas y muchas horas de ensayos-errores, ensayos-errores, ensayos-errores (muchas horas de lo que hoy en día llaman elegantemente I+D+I), finalmente empezamos a aprender cómo funciona este “invento” de la acuaponía y gracias a este aprendizaje, conseguimos mejorar los prototipos acuapónicos que estábamos probando.
En este breve artículo vamos a tratar de compartir información, resultados y aprendizajes persiguiendo este sueño, este objetivo que nos propusimos en 2011 cuando echó a andar la asociación. En este año comenzamos a trabajar codo a codo con la ETSIA (Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica) de la Universidad de Sevilla, para dar los primeros pasos hacia este objetivo de rentabilizar la acuaponía de autoconsumo familiar. Esto en la práctica implica que el coste para una familia, de producir peces y verduras (hortalizas) en su instalación acuapónica, sea inferior a los precios que encuentran en el mercado cuando tienen que comprar pescado y verduras.
Es decir, que a una familia le resulte más barato producir en su instalación acuapónica peces y hortalizas, que comprarlos en los mercados, tiendas o comercios.
Y esto no es sólo una cuestión de economía familiar. De todos es conocido que los peces y hortalizas de acuaponía también tiene otras ventajas para una familia:
– La primera y más importante, nada más y nada menos que para la salud de todos sus miembros, ya que en acuaponía no pueden usarse ni los plaguicidas que normalmente se usan para controlar plagas de las plantas; ni los antibióticos o desinfectantes para tratar posibles enfermedades de los peces. Estos tratamientos no pueden usarse porque matan a las bacterias beneficiosas (concentradas en los biofiltros) que depuran el agua de todo el sistema acuapónico. Esto tiene un efecto muy positivo y es que los peces y hortalizas cultivados en acuaponía, no tienen residuos químicos potencialmente peligrosos para la salud humana.
– Y las otras ventajas de la acuaponía, también conocidas por su claro beneficio medioambiental, es que no se usan fertilizantes químicos para alimentar a las plantas (su “comida” procede de la descomposición bacteriana de los residuos de los peces tras alimentarlos); o el claro ahorro de agua que supone la producción acuapónica; o el bajo impacto medioambiental de los residuos acuapónicos, por ejemplo, el agua que de vez en cuando hay que retirar de la instalación para meter el mismo volumen de agua limpia, ya que apenas contiene sales minerales que
pudieran en exceso desequilibrar ecosistemas con su vertido al medio.
Dejando a un lado estos otros beneficios de la acuaponía y centrándonos sólo en el aspecto económico, entre marzo de 2019 y marzo de 2020 dimos desde Plantío Chinampa un paso de gigante para conseguir este objetivo de hacer rentable la acuaponía familiar de autoconsumo. Pusimos en marcha en un invernadero en el IES (Instituto de Educación Secundaria) Joaquín Romero Murube, en la ciudad de Sevilla, 2 instalaciones acuapónicas gemelas y
registramos toda la producción (de peces y plantas) y todos los costes de funcionamiento de las mismas (consumo de agua, de electricidad, de alimento para peces, etc…) durante 1 año. Cada instalación ocupaba una superficie útil de 7 m2 (en total 16 m2 incluyendo la superficie de pasillos para acceso y manejo de cada instalación) y un volumen de agua recirculante de 1.800 litros.
Una de las instalaciones se mantuvo en condiciones acuapónicas (con peces y plantas) todo el año, mientras que la otra, en los meses de temperaturas bajas en Sevilla (entre diciembre de 2019 y febrero de 2020), se transformó en una instalación hidropónica con vermicompost (compost hecho con lombrices de tierra).
Las producciones anuales que se registraron fueron similares en ambas instalaciones, con un ligero aumento en la que se mantuvo todo el año en condiciones acuapónicas, alcanzando 177 Kg de hortalizas (de 22 tipos
diferentes entre especies y variedades) y 33 Kg de tilapias; mientras que, en la otra, se alcanzaron los 174 Kg de hortalizas y 29 Kg de tilapias.
Para simplificar este artículo, a partir de ahora vamos a referirnos sólo a la instalación 100% acuapónica. En esta instalación, el coste de producir 1 Kg de peces y plantas fue de 2,2 eur. Comparando estos precios con los de mercado para peces y hortalizas en esos años (2019-2020), nos permitió concluir que era más barato producir peces en esta instalación que comprarlos en los comercios (el pescado fresco más barato en las pescaderías era el boquerón, a 3 eur el kilo). Y para las hortalizas, este coste de producción de 2,2 eur/Kg era inferior a los precios de mercado para el 22-23% de las plantas cultivadas en la instalación; y ligeramente superior para otro 27-28% de las plantas. Para el restante 50% de las hortalizas los precios en los mercados eran más baratos.
La conclusión fue clara: costó menos dinero para el bolsillo familiar producir tilapias y parte de las hortalizas (un 22-23%) en la instalación acuapónica familiar de autoconsumo, que comprarlas en los mercados. También sacamos otra conclusión de esta experiencia, y es que, por un lado, había margen suficiente de mejora en el manejo de las instalaciones para abaratar más aún estos costes de producción; y por otro, también había
margen para aumentar más la producción de peces y hortalizas.
¿Cómo?… Os lo explicamos a continuación:
Para reducir (abaratar) aún más los costes de producir peces y verduras en la instalación acuapónica:
– Reducir los costes de la energía (electricidad para la bomba de recirculación y compresores de aire) podrían reducirse utilizando bombas solares de 12- 24 voltios conectadas a un panel fotovoltaico. Se trataría de un uso combinado de energía fotovoltaica y de la red eléctrica, que según nuestros cálculos permitiría ahorrar hasta un 50% en los costes de electricidad.
Hay actualmente en el mercado bombas solares a precios económicos que no supondrían una elevada inversión (que hay que traducirla después a los costes de amortizar el precio de equipos y materiales según su vida útil). Sin
embargo, la opción de aislarse de la red mediante baterías que almacenen los excedentes de la energía de las placas durante el día, supondría un excesivo aumento de la inversión (alto precio de las baterías) y su corta vida
útil, que no compensaría el aumento de la inversión.
Sólo reduciendo los costes de la energía de este modo, conseguiríamos que el 50% de los tipos de plantas que probamos en nuestra instalación acuapónica, fuera más barato producirlos en la instalación que comprarlas en
los mercados.
– Reducir los costes de consumo de agua. Una de las opciones sería usar el agua de pozo (dependiendo del grado de contaminación de los acuíferos en cada zona), o agua de lluvia (dependiendo de la pluviometría en cada zona).
– Otra opción a largo plazo y que no depende de nuestro manejo de la instalación y de los insumos, sería proponer cambios políticos a nivel municipal, comunitario o incluso estatal, para lograr precios más baratos de la energía y el agua para la agricultura urbana o la producción de alimentos en las ciudades, dada la creciente y mayor concentración de la población humana en torno a las mismas. Esto evidentemente no depende de nosotros.
– El coste de los alevines de peces (de la especie que use cada uno en su instalación acuapónica) y de su alimentación comercial, es uno de los limitantes o “cuellos de botella” para la producción acuapónica en España y en otros lugares del mundo ( próximamente publicaremos en esta web otro artículo divulgativo al respecto: “Cuellos de botella para la producción acuapónica de autoconsumo en España”). Reducir estos costes es
complicado, ya que la producción de alimento comercial para peces está en manos de pocas multinacionales que marcan los precios, también en función de los costes de las materias primas para elaborarlos; y por otro lado, el coste de alevines de algunas especies de peces es caro y cada vez hay menos empresas suministradoras.
Una alternativa a esta situación supondría crear una unión o colaboración de productores acuapónicos a pequeña escala (somos pocos en España, dispersos y mal comunicados), tanto para fabricar los piensos para sus peces, como para compartir un pequeño criadero o “mini-hatchery” para producir sus propios alevines a un precio más barato. Por ejemplo, en una de estas mini-hatcheries que pusimos en marcha con la Universidad de Sevilla, conseguimos producir juveniles de tilapia de 12 gramos de media a un precio de 0,78 eur cada uno, mientras que con este peso una empresa de suministro en Andalucía los ofrecía por 2-3 eur cada uno.
Para aumentar la producción de plantas y peces:
Durante 4 a 5 meses, del total de 12 meses que estuvo en funcionamiento la instalación acuapónica, la cantidad de nutrientes en el agua alcanzó unos niveles altos que hubiesen permitido cultivar más plantas en más metros cuadrados.
Esto quiere decir, que se podría ampliar la superficie para plantas en estos meses y esto significaría aumentar la producción de plantas, y en consecuencia reducir más aún los costes del kilo de hortalizas producido. La operación
matemática es sencilla: si los costes en euros permanecen iguales, y aumentamos la producción, en kilos o Kg de plantas…, al dividir los costes entre los kilos se reducen los costes de producción, es decir, los euros que me cuestan producir 1 Kg de plantas.
Podrían cultivarse por ejemplo en estos meses hortalizas de fruto (tomates, pimientos, berenjenas, etc…) que tienen una mayor demanda de nutrientes que las hortalizas de hoja verde y también producen más kilos (Kg) en la cosecha.
En la práctica no pudimos ampliar la instalación dentro del invernadero, porque no habíamos previsto este aumento de nutrientes en el agua durante estos meses, así que el agua cargada de nutrientes que de vez en cuando sacábamos fuera de la instalación (en los llamados “cambios de agua”) se empleó para regar (a esto se le llama “fertiirrigación”) un huerto que estaba al lado del invernadero. Por lo tanto, aprovechamos bien este exceso de nutrientes.
En conclusión y según los cálculos estimados que hemos hecho, por un lado reduciendo los costes (de energía con placas fotovoltaicas, o de agua aprovechando el agua de lluvia);y por otro aumentando la producción de plantas (aprovechando los meses con exceso de nutrientes en el agua), nos permitirían reducir el precio de producir en acuaponía familiar 1 kilo de peces y de plantas hasta 1-1,5 eur/Kg, lo que supone precios muy por debajo de los precios de mercado, no sólo ya para los peces, sino para gran parte de las hortalizas que cultivamos en la instalación acuapónica.
Pues justo en este punto están ahora las investigaciones aplicadas que hacemos desde Plantío Chinampa, volviendo a tratar de demostrar que es posible conseguir este coste de 1-1,5 eur/Kg en una instalación acuapónica familiar para autoconsumo… Fue nuestro objetivo desde que echamos a andar en 2011, y no
vamos a parar hasta conseguirlo..
